EXTRANJERÍA (ESP)

Editorial Cuarto Propio.
Santiago de Chile, junio 2017.
Prólogo de Diego Ramírez Gajardo.
Portada de Carola del Río.
60 páginas.
ISBN: 978-956-260-945-6

La mayoría de los poemas de la presente colección provienen del último periodo que Pablo Jofré vivió en Barcelona, desde 2007 a 2011.
Y junto a Abecedario, cierra un ciclo.
El libro está dividido en cuatro secciones según el objeto: Ego, Usted –él, ellos; inspirado en La Maladie de la mort de Marguerite Duras–, La edad ligera –los otros– y Bitácora –poemas de viaje–.
Uno de los primeros poemas es LA DANZA DE LA EXISTENCIA, ganador del premio Sant Andreu de la Barca 2010 (España), y uno de los más recientes: LA EDAD LIGERA que formó parte de la acción Bombing of poems (Casagrande-Southbank Center) sobre el Jubilee Garden de Londres en 2012.
Los poemas YO, EL POETA... y UNA VIEJA fueron incluidos en la antología Tejedor en... Berlín (L.U.P.I., Sestao 2015) editada por Ernesto Estrella y Jorge Locane. La sección Usted la editó Cristian Forte en Milena Berlín en 2013 en formato audioleporello con título homónimo –junto a los poemas BESO, TORSO (en Abecedario) y YOUKALI–: un poemario en forma de acordeón que incluye un CD con versiones electroacústicas de los poemas creadas por el compositor Mario Peña y Lillo y que formó parte de la exposición I don’t believe in You, but I believe in Love curada por Paola Marugán en la Galería Balaguer de Barcelona (2013).
A ESCONDIDAS, LA EDAD LIGERA Y UNA VIEJA Son además parte del repertorio habitual del dúo Jofre Meissner Project.

"... mas allá de la nostalgia por un lugar de pertenencia, lo que (en Extranjería) se deja entrever, es el paso del tiempo, el cuerpo y su muerte como alegoría de otro viaje posible": Diego Ramírez Gajardo (Carnicería Punk / Moda y Pueblo).

UNA VIEJA

No señor. Ni las arrugas estas que usted ve, ni la
carne que se me cae a pedazos, ni la sonrisa desfigurada; nada,
nada de esto es mío. Yo soy aquel interior infinito y siempre joven,
sumergida en estas ideas rígidas, que no saldrán de mí por más que la
muerte canosa y gagá amenace con quitarme la esencia.
¿Desquiciada?
Pues sí, desquiciada, aferrada a todo: a mis nietos y a la
descendencia, a mis antepasados, a mis pertenencias, a la
patria, aquella estructura que se me escurre por este cuerpo
cada vez más huesudo, cada vez más siniestro y ausente. Moriré así,
creyendo contener en estas manos transparentes el
líquido feroz de mi interior siempre joven.